Destacado guanajuatense: ¿Quién fue Diego Rivera?

Diego Rivera es considerado el máximo representante de la Escuela Mural Mexicana.
Destacado guanajuatense: ¿Quién fue Diego Rivera?

Hablar de Guanajuato es hacer referencia a una gran riqueza cultural y gastronómica, así como a un importante fragmento de la historia de México; no obstante, también es enunciar grandes mentes, ilustres pensadores, destacados artistas e imponentes personalidades de la farándula, tal es el caso del pintor y muralista Diego Rivera.   

De nombre Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, es considerado el máximo representante de la Escuela Mural Mexicana, cuyo legado al muralismo incluye 3 mil cuadros y centenares de dibujos e ilustraciones. 

Fue justamente un 24 de noviembre, pero de 1957, cuando Diego Rivera perdió la vida, por lo que han trascurrido 65 años sin su ingenio, sobre todo porque en vida era considerado como el portavoz de los oprimidos y los indígenas, así como un gran ilustrador de la historia del país. 

Asimismo, se le reconoce por ser uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano y cofundador de la Unión de Pintores, Escultores y Artistas Gráficos Revolucionarios. 

Tras su nacimiento, allá por 1886 en Guanajuato, superó su condición de raquitismo para convertirse en un hombre enorme –en todo sentido- tan es así que, por su físico se le decía “El Elefante”, aunque como artista, también fue uno de los mejores. 

Su obra entre la genialidad y la polémica 

Diego Rivera estudió en la Academia de San Carlos, pero también tuvo el privilegio de instruirse en el taller del grabador José Guadalupe Posada, todo ello ante la notable desaprobación de su padre, Diego Rivera Acosta. 

Ya con un notable interés por las artes, y gracias a una subvención del Estado, pudo avanzar en sus estudios, y posteriormente irse a Europa, donde se familiarizó con las obras de distintos artistas como Goya. Todo ello, antes de cumplir los 20 años. 

Estuvo en España, Francia e Italia antes de retornar a México, donde a su vuelta rápidamente se identificó con los ideales revolucionarios. Para 1922, realizó su primera creación mural importante para el Auditorio Bolívar, a la que tituló “La Creación”. 

En los años posteriores pintó frescos para la Secretaría de Educación Pública, en la Ciudad de México, y para la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. Además, formó parte de la sociedad ocultista estadounidense AMORC y fundo en la capital, la Gran Logia Quetzalcóatl. 

A partir de 1929, su obra adquirió mayor renombre e identidad, sobre todo los frescos que pintó en Palacio Nacional, donde ilustró la historia del país desde la época precolombina. 

Posteriormente, entre 1930 y 1934 Diego Rivera continúo su carrera en los Estados Unidos, particularmente en Nueva York, donde estableció su residencia y se le invitó a pintar un mural en el Rockefeller Center llamado “El hombre en la encrucijada”; sin embargo, este terminó siendo destruido porque incluyó una figura de Lenin, la cual se negó a borrar. 

Años más tarde, y con algunas modificaciones, el muralista pintó la obra en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, pero bajo el nombre de “El hombre controlador del universo”; en tanto, para 1947 creó uno de sus murales más importantes y que generó mayor revuelo, “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”. 

Su vida amorosa, su otra gran polémica 

Diego Rivera se casó cuatro veces, era ultra celoso y maltrataba tanto a sus mujeres como a sus amantes. 

Cuando se fue a Europa, en París conoció a la pintora rusa llamada Angelina Petrovna Belova, con quien se casó y tuvo a su primer hijo, aunque el bebé murió al año siguiente.  

Años más tarde mantuvo un romance apasionado con la pintora rusa Marievna Vorobieva-Stebelska, con quien tuvo una hija, Marika Rivera, aunque nunca reconoció a la niña.  

De vuelta en México, en 1922 Diego Rivera se casó con la escritora Guadalupe “Lupe” Marín, con quien tuvo dos hijas más, pero su matrimonio tampoco próspero. 

Fue hasta 1929 cuando contrajo nupcias con Frida Kahlo; sin embargo, la relación con la artista mexicana fue tormentoso para ambos, ya que se profesaban amor y odio la vez. Nunca tuvieron hijos y terminaron separándose cuando el muralista se relacionó con su cuñada, hermana de Frida. 

Para 1949, quedo perdidamente enamorado de María Félix; no obstante, en 1954 cuando cayó enfermó, viajó a Moscú y ahí volvió a casarse, ahora con Emma Hurtado. 

Tan solo tres años más tarde, el pintor y muralista guanajuatense murió a causa de un cáncer de próstata; sus cenizas reposan en la rotonda de los Hombres Ilustres en la Ciudad de México. 

 

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