Culmina juicio de sacerdote católico por violación en Irapuato

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Culmina juicio de sacerdote católico por violación en Irapuato

El juicio por violación de una víctima menor de edad, donde se señala la responsabilidad del sacerdote católico Luis Esteban Zavala Rodríguez, en Irapuato, ha entrado en su etapa final, luego de que este fuera detenido y llevado a prisión preventiva y de que familiares de la víctima soportaran por meses amenazas y hostigamiento por parte de fieles en su intento por que se retirara la denuncia penal.

Bajo la causa penal 1P1619-1062 se juzga al sacerdote como imputado por los delitos de violación espuria calificada y corrupción de menores en contra de una víctima menor de edad, de 12 años al momento de la agresión, en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad; actualmente se están desahogando las pruebas y se espera se resuelva en máximo15 días.

La abogada Dalia Ramírez, quien se sumó al caso hace poco y ha participado en la defensa de otras víctimas de violación por parte de ministros religiosos, hace incapié en que aunque por esta causa sólo hay una denuncia formal, podría haber más víctimas, ante lo cual exhorta a las familias afectadas a presentar las respectivas denuncias penales.

El caso contra el padre Luis Esteban, iniciado hace más de un año, no es el primero que ocurre en tiempos recientes en la Diócesis de Irapuato: como antecedente se cuentan el del sacerdote Rubén Herrera Luna, también acusado de violación, así como el del padre Jorge Raúl Villegas Chávez, hoy sentenciado a 90 años por ese mismo delito.

Luis Esteban Zavala Rodríguez se ordenó sacerdote a inicios de marzo de 2016, junto con otros ocho seminaristas en una ceremonia que ofició el Obispo Emérito José de Jesús Martínez Zepeda en el Inforum de Irapuato. Luego Luis Esteban ofició algunas misas en el templo del Hospitalito, hasta que lo cambiaron al templo de la Soledad.

En esta iglesia, ubicada en la calle Ramón Corona, a un costado de la presidencia municipal de Irapuato, ocurrieron las agresiones en los meses de abril, mayo y junio de 2019, después de las misas que oficiaba el sacerdote y las clases de catecismo, que realizaba con más de 10 menores de edad, quienes además servían de acólitos —ayudantes durante las celebraciones religiosas—.

Luis Esteban, quien en 2019 tenía 32 años de edad, empezó a enviar mensajes y fotografías pornográficas a la víctima, para luego, en el interior de la iglesia perpetrar la violación. Tras los abusos siguió hostigándola y enviándole mensajes e imágenes de índole sexual, incluso vía mensaje le pedía que acudiera más seguido a la iglesia.

Por su parte, la madre comenzó a ver el cambio de la menor y un día alcanzó a ver que ella recibía estos mensajes y al revisar el aparato celular detectó que era el padre Luis Esteban quien enviaba los mensajes. Al platicar con su hija, está le confirmó la violación.

Por ello acudió con el sacerdote a cargo de la iglesia y le mostró las imágenes y las conversaciones. Este clérigo escuchó el testimonio de la menor con los abusos cometidos, la respuesta que obtuvo la madre fue que llevara a la menor con un psicólogo y que el mismo religioso le avisaría al padre Luis Esteban. Además, le informó que iniciaría una investigación al interior de la iglesia, sin embargo ha pasado más de un año y hasta la fecha nada se sabe de la investigación del clero en este caso.

No se sabe si fue suspendido el estado clerical del señalado.

La madre también acudió a presentar la denuncia penal ante el Ministerio Público contra Luis Esteban Zavala Rodríguez por violación espuria calificada y corrupción de menores, misma que quedó aceptada en la causa penal 1P1619-1062.

El 5 de agosto del 2019 el sacerdote fue detenido y se le decretó la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa hasta que se resuelva su situación jurídica; el próximo 5 de enero cumplirá 15 meses encerrado, mientras la víctima espera la justicia terrenal.

Cuando se dieron a conocer las primeras notas informativas sobre el caso, la Diócesis de Irapuato, a cargo del obispo Enrique Díaz Díaz, negó la detención del párroco, sin embargo, después reculó y en una misiva informó “asumimos con dolor este hecho, y de antemano pedimos perdón a quienes se puedan sentir ofendidos por este caso y manifestamos nuestra disponibilidad de asumir con responsabilidad los hechos que nos corresponden”.

De acuerdo a fuentes al interior de la iglesia consultadas por POPLab informaron que mientras en público la Diócesis lamenta los hechos, es la misma iglesia quien paga la defensa del acusado.

Hostigan a la madre de la víctima

Desde el día que presentó la denuncia penal, la madre ha sido acechada por fieles: en un comienzo la seguían, luego se pasaban las horas frente a su domicilio o la perseguían hasta el trabajo.

Incluso en alguna ocasión, de acuerdo a familiares de la víctima, recibieron mensajes presuntamente para que declinaran sobre la demanda penal.

La abogada Dalia Ramírez confirmó que el hostigamiento sigue hoy día contra la víctima indirecta, es decir, la madre.

En entrevista con POPLab recalcó que aunque han sido respetuosos de no trastocar el principio de presunción de inocencia, es tiempo de dar a conocer la verdad de la menor, quien mientras estuvo bajo el cargo de este sacerdote ocurrió la violación.

Reconoce que esta persona pudo haber agredido a más menores, por lo que pidió a ellos y a sus familias, “sean valientes en denunciar porque hasta estas instancias se va llegar a que se dicte justicia o una resolución”.

“Tenemos confianza de que los jueces del poder judicial en el estado de Guanajuato tienen autonomía, incluso existe precedente en este mismo tribunal de Irapuato donde ya han sido sancionados otros ministros religiosos y que se tienen estos criterios y por lo tanto tenemos la confianza de que esta menor va recibir justicia y que se va a saber la verdad”.

Dalia Ramírez reconoció la actuación de la abogada de la Fiscalía General del Estado, también informó que le ha brindado atención psicóloga a la víctima y a su madre.

Más sacerdotes señalados, la Diócesis “se lava las manos”

Luis Esteban es el tercer sacerdote de la Diócesis de Irapuato acusado de violación contra menores en los últimos años, a pesar que la Iglesia Católica se ha desvivido en pedir perdón, los abusos contra los menores siguen al interior de los entornos religiosos.

El sacerdote católico Rubén Herrera Luna es otro religioso señalado por violación, cuando estaba a cargo de la parroquia de San Felipe de Jesús, ubicada en la colonia La Pradera del municipio de Irapuato, donde estuvo asignado varios años. Sin embargo los abusos sexuales del padre se habrían cometido en 2011 y reiniciaron contra la misma víctima en 2019.

La familia de la menor también presentó denuncia penal.

En febrero del mismo año la Iglesia Católica supo de la violación, pero hasta la detención de Herrera Luna el 29 de junio del 2020 en una de sus residencias en Morelia, Michoacán, fue que reconoció el caso y la captura por el delito de abuso sexual en contra de una menor de edad.

En un comunicado, la diócesis informaba que desde el mes de febrero la iglesia tuvo conocimiento de los delitos, “inmediatamente la Diócesis avisó del asunto a las autoridades judiciales para lo correspondiente y a la vez actuó conforme a los protocolos eclesiásticos, separándolo del ejercicio del ministerio” informaba en ese entonces.

“Asumimos con pena y dolor este hecho, y de antemano pedimos perdón a quienes se puedan sentir ofendidos por este caso y manifestamos nuestra disponibilidad de asumir con responsabilidad los hechos que nos corresponden. Dejamos en claro que la Diócesis de Irapuato nunca ha encubierto ni encubrirá actos que dañen, de cualquier modo, a otras personas”, mencionan en un texto muy similar a lo expresado con el caso de Luis Esteban. Hasta este momento no han informado el resultado de sus investigaciones al interior del clero.

En los dos casos, los sacerdotes abusaron de la figura de su ministerio para cometer abusos sexuales contra los menores.

A Herrera Luna se le conoció por el escándalo del desfalco de 18 millones de pesos, dinero que desapareció de la caja fuerte de la Diócesis de Irapuato, que “guardó” para evitar pagar impuestos. El dinero era administrado por él y por Gerardo Velázquez Solís, delito por el cual la Diócesis presentó denuncia penal, pero en marzo de este año llegaron a un acuerdo ambas partes aceptando sus responsabilidad, se resarció el daño y otorgaron el perdón, tras tres años de juicio.

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