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¿Por qué el nuevo IEPS a bebidas azucaradas causa tanta polémica?

¿Sabías que el refresco que compras en la tienda podría costarte el doble de impuestos muy pronto? El Paquete Económico 2026 propone duplicar el IEPS a bebidas azucaradas, e incluso aplicarlo a aquellas que usan edulcorantes artificiales en lugar de azúcar.

Esto ha generado una fuerte reacción entre científicos, médicos, comerciantes… y consumidores. Pero, ¿qué hay detrás de esta medida? ¿Realmente mejora la salud o es solo una forma más de recaudar dinero?

Edulcorantes: ¿Enemigos o aliados?

El endocrinólogo Hugo Laviada, experto en metabolismo y salud pública, explicó que no existe evidencia científica concluyente de que los edulcorantes no calóricos —como la sucralosa, la estevia o el aspartame— sean perjudiciales para la salud.

“En estudios clínicos, estos compuestos no aumentan la insulina ni el peso, e incluso pueden ayudar a reducir el consumo de azúcar”, señala.

Organismos como la FDA en Estados Unidos y la OMS han revisado más de 200 estudios y, hasta ahora, los consideran seguros si se consumen dentro de los límites recomendados.

Entonces, ¿por qué aplicarles el mismo impuesto que al azúcar?

¿Salud o recaudación?

El argumento del gobierno es claro, reducir el consumo de bebidas endulzadas un 7% y generar ingresos por más de 41 mil millones de pesos.

Pero muchos expertos ven la medida con escepticismo, sobre todo porque podría golpear con fuerza a los pequeños comercios.

La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes advierte que hasta 60 mil tiendas podrían cerrar, y se perderían más de 120 mil empleos si cae la venta de bebidas embotelladas, que representan hasta el 30% de sus ingresos.

IEPS a bebidas azucaradas, ¿realmente funciona?

El IEPS a bebidas azucaradas se implementó por primera vez en 2014, y al principio logró reducir el consumo; sin embargo, para 2018 las cifras volvieron a niveles similares.

Sin educación nutricional, campañas públicas o alternativas saludables accesibles, los impuestos por sí solos no cambian los hábitos de las personas.

Además, gravar productos sin azúcar podría ser contraproducente.

“Los edulcorantes pueden ser herramientas útiles para quienes intentan controlar su peso o su diabetes”, añade Laviada.

¿Qué hacer entonces?

Más que subir impuestos, muchos especialistas proponen una estrategia integral consistente en mejorar la educación alimentaria, facilitar el acceso a productos saludables y promover la actividad física.

Porque si de verdad se quiere combatir la obesidad, se necesita más que un precio alto en la etiqueta.

Editordmx

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