imagen tomada de: quadratin.com
La Cooperativa Pascual, famosa por sus bebidas Boing, Pato Pascual y Lulú, vuelve a estar en el centro de la conversación, esta vez por un tema que podría impactar directamente en su bolsillo (y en el de muchos mexicanos): el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas azucaradas.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que revisará el caso personalmente.
“Queremos mucho a la cooperativa, por supuesto que hablaremos con ellos. Lo importante es que no tengan tanto contenido de azúcar las bebidas”, comentó durante su conferencia de prensa de este 7 de noviembre.
La empresa mexicana expresó su preocupación ante el incremento del impuesto, señalando que, a diferencia de las grandes corporaciones internacionales, su modelo cooperativo podría verse gravemente afectado.
“Pascual pertenece a sus trabajadores y opera bajo un modelo de economía social que reinvierte sus utilidades en empleos, desarrollo comunitario y apoyo a productores nacionales”, explicó la cooperativa en un comunicado. “Nuestras bebidas se elaboran con fruta y caña de azúcar 100% provenientes de campesinos mexicanos.”
La historia de la Cooperativa Pascual comenzó a finales de los años treinta, cuando Rafael Víctor Jiménez Zamudio fundó Pascual S.A., dedicada primero a paletas y agua embotellada.
Con el tiempo, la marca se expandió con refrescos como Pato Pascual y Lulú, hasta lanzar Boing!, su producto estrella, que revolucionó el mercado con su presentación en envases Tetra Pak.
Pero el camino no siempre fue fácil.
En 1982, un conflicto laboral marcó un antes y un después: los trabajadores se declararon en huelga tras la negativa del entonces dueño a aplicar un aumento salarial decretado por el gobierno.
El enfrentamiento dejó dos empleados muertos y dio origen a un fuerte movimiento obrero.
Después de dos años de lucha, los trabajadores lograron quedarse con la empresa y convertirla en una cooperativa, iniciando oficialmente operaciones en 1985.
Desde entonces, Pascual ha demostrado que un modelo social puede ser rentable, competitivo y justo con quienes lo hacen posible.
Hoy, Cooperativa Pascual produce jugos, néctares, refrescos, agua purificada y leche, con marcas que forman parte de la cultura popular mexicana.
Además, su compromiso con la economía local y el campo nacional le ha valido múltiples reconocimientos dentro y fuera del país.
Aunque el debate sobre el IEPS sigue abierto, la historia de Pascual es una prueba de que en México aún se puede construir empresa con conciencia, sabor y trabajo en equipo.
Con información de El Financiero.
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