imagen tomada de estudioarquitectos.cl
El mundo de los coleccionables kawaii no se detiene. Tras el éxito de los Labubus, un nuevo objeto peludo comienza a llamar la atención en redes sociales y mercados asiáticos: Mirumi.
Este pequeño personaje apuesta por algo más que la colección y se presenta como un accesorio pensado para acompañar al usuario en su día a día.
A simple vista, Mirumi comparte elementos clave con los Labubus: tamaño reducido, textura suave, ojos grandes y una estética diseñada para despertar ternura. Sin embargo, su propuesta va un paso más allá. No solo es decorativo, también puede sujetarse a bolsos, mochilas o carteras, convirtiéndose en un complemento funcional que se integra al estilo personal.
Uno de los aspectos que lo diferencia es su enfoque emocional.
A diferencia de los Labubus, concebidos principalmente como figuras de colección, Mirumi incorpora tecnología sensorial que responde al contacto humano. Esto lo conecta con una tendencia creciente: los llamados “objetos de compañía”, productos pensados para generar confort emocional en medio de rutinas aceleradas.
La popularidad de Mirumi en ciudades como Tokio y Hong Kong confirma su potencial.
En estos mercados, donde el diseño kawaii forma parte del consumo cotidiano, el objeto ha comenzado a verse como símbolo de autocuidado y expresión individual.
Su diseño minimalista y colores suaves permiten que encaje tanto en estilos infantiles como más sofisticados.
Las redes sociales han sido clave en su expansión.
Su presencia en fotos y videos, colgado de bolsos o interactuando con sus dueños, refuerza la idea de Mirumi como un “compañero” más que como un simple accesorio.
Esta narrativa conecta especialmente con audiencias jóvenes que construyen identidad a partir de lo que consumen y comparten.
Además, Mirumi se inserta en el crecimiento del mercado “kidult”, donde los adultos compran juguetes y coleccionables por nostalgia, emoción o identidad personal.
Este segmento mueve miles de millones de dólares, impulsado en gran parte por ventas online y la viralidad en redes.
Si la tendencia continúa, Mirumi podría marcar un nuevo capítulo en la cultura kawaii, demostrando que los objetos cotidianos pueden convertirse en extensiones del estado de ánimo y la personalidad de quienes los eligen.
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