La ciencia mexicana dará un paso histórico hacia el sur del planeta. En Guadalajara se anunció oficialmente la campaña antártica mexicana, un proyecto que permitirá a investigadores nacionales desarrollar estudios científicos en la Antártida con el objetivo de preparar al país ante los efectos del cambio climático.
La iniciativa es impulsada por la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA) y el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej), y contempla una misión de cinco años en la base ucrania Vernadsky, ubicada en el continente blanco.
Campaña antártica mexicana: ciencia en el extremo sur
Durante este periodo, un grupo de científicos mexicanos trabajará en seis proyectos relacionados con biodiversidad, cambio climático, microbiología y biotecnología. Entre los temas de investigación destacan el ciclo del metano, los flujos de calor desde el fondo del océano, estudios geológicos para entender cambios ecosistémicos a lo largo del tiempo, el krill antártico y los florecimientos algales en la nieve.
Patricia Valdespino, presidenta de la AMEA, explicó que existen miles de evidencias científicas que muestran cómo el cambio climático está afectando a la Antártida y, por extensión, a todo el planeta.
Estos cambios influyen en los ecosistemas, las corrientes marinas y la dinámica atmosférica global.
La oceanógrafa subrayó que el derretimiento de los casquetes polares antárticos provoca el aumento del nivel del mar, lo que representa un riesgo directo para regiones del sur y sureste de México, donde podrían presentarse inundaciones e intrusión de agua salina en los acuíferos que abastecen a comunidades costeras.
Investigación clave para el futuro de México
Valdespino recordó que los núcleos de hielo más profundos del mundo provienen de la Antártida y han permitido reconstruir la historia climática del planeta hasta hace 800 mil años, ofreciendo pruebas fundamentales sobre el aumento del dióxido de carbono y el calentamiento global actual.
Además del impacto ambiental, el proyecto abre nuevas oportunidades para la ciencia mexicana.
En áreas como la microbiología antártica y la biotecnología, estas investigaciones podrían derivar en nuevos productos y antibióticos para enfrentar la crisis global de las superbacterias.
Actualmente, alrededor de 700 personas entre científicos, estudiantes, aliados y empresas participan en los esfuerzos relacionados con la campaña, con el respaldo de instituciones federales y el apoyo de la Presidencia de la República. México también se integró al Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR), lo que permite acceso directo a 45 programas internacionales de ciencia de frontera.
Participación de Ucrania
La colaboración con Ucrania ha sido clave.
Ese país, miembro consultivo del Tratado Antártico, ha realizado 28 expediciones científicas desde la base Vernadsky y cuenta con un amplio historial de monitoreo atmosférico, que incluso contribuyó a confirmar investigaciones sobre la capa de ozono realizadas por el científico mexicano Mario Molina.
El acuerdo entre la AMEA y el Centro Nacional Antártico de Ucrania fue firmado en agosto pasado y tendrá una vigencia de cinco años.
Los científicos mexicanos podrán trabajar tanto en la base Vernadsky como a bordo del buque Noosfera.
Finalmente, Pablo Gerardo Torres Lepe, director de la AMEA, señaló que los resultados de las investigaciones se darán a conocer de forma gradual y servirán para fortalecer la colaboración científica.
Más allá de la investigación, recalcó que la misión busca entender cómo la Antártida influye en el clima global, las corrientes marinas y fenómenos que afectan directamente a México, como la temporada de huracanes en el Golfo, con el fin de preparar al país ante el cambio climático.