imagen tomada de jornada.com
La Feria del Libro de Ocasión cumple 38 años reuniendo a libreros de viejo y lectores curiosos en la Plaza Tolsá, justo frente al Palacio de Minería, en pleno corazón de la Ciudad de México. El encuentro, instalado sobre la calle Tacuba, coincide con la Feria Internacional del Libro de Minería, creando un ambiente donde los libros nuevos y los de colección conviven en una auténtica fiesta literaria.
La muestra, organizada por la Coalición de Libreros, celebra casi cuatro décadas de permanencia.
Para su dirigente, César Sánchez Obregón, llegar a esta edición demuestra que el proyecto ha madurado y se ha consolidado como un espacio clave para quienes buscan textos difíciles de encontrar.
Instalada en dos carpas con módulos especiales para exhibición, la feria funciona como una enorme librería de viejo.
Sin embargo, su valor va más allá del volumen de ejemplares. Aquí coinciden libreros que normalmente trabajan en distintos puntos de la ciudad, lo que permite al visitante explorar múltiples catálogos en un solo recorrido.
La oferta incluye literatura, filosofía, historia, arte, fotografía y material de colección que rara vez aparece en librerías convencionales.
Entre las piezas destacadas, los organizadores mencionan ediciones especiales sobre la historia de Tenochtitlan preparadas por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, así como publicaciones vinculadas con el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo.
Los pasillos de la feria permiten hojear libros de distintas épocas y géneros, desde novelas y poesía hasta obras científicas o históricas. El objetivo es ofrecer materiales que provienen de bibliotecas personales rescatadas y que encuentran una segunda vida en manos de nuevos lectores.
Los organizadores subrayan que esta feria no compite con la del Palacio de Minería, sino que la complementa. Mientras la feria editorial ofrece novedades, la Feria del Libro de Ocasión brinda acceso a títulos descatalogados, ediciones antiguas y libros imposibles de conseguir en el circuito comercial.
En total participan cerca de setenta expositores, algunos con varios stands, lo que convierte el espacio en un auténtico paseo bibliográfico. La edición actual comenzó el 18 de febrero y concluye el 1 de marzo, invitando al público a recorrer ambos eventos y disfrutar de un fin de semana lleno de lectura.
Más que un mercado de libros, la feria se presenta como un punto de encuentro cultural donde el pasado editorial dialoga con el presente. Para los amantes de los libros, este rincón del Centro Histórico se transforma, por unos días, en un paraíso de papel, memoria y descubrimientos.
Con información de La Jornada.
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