con imágenes tomadas de la red
El sistema de salud en México se enfrenta a un incremento sin precedentes en el costo de las consultas médicas privadas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante abril de 2025 estos servicios registraron un alza del 6.1%, la mayor desde enero de 2004.
La causa, según especialistas, no solo responde a condiciones inflacionarias generales, sino a una presión estructural.
Y es que evidente la incapacidad del sistema público de salud para atender la creciente demanda.
En los últimos seis años, diversas decisiones administrativas y políticas públicas han minado la capacidad de respuesta del sector salud estatal.
La eliminación del Seguro Popular, las fallas en las compras consolidadas de medicamentos, la pandemia de Covid-19 y una inversión insuficiente han provocado una migración masiva de usuarios hacia el sector privado.
Luis Fernando Hernández Lezama, presidente de la asociación civil Soy Paciente, advierte que esta transformación ha modificado el comportamiento de millones de personas.
Según datos del Inegi, 64% de la población prefiere acudir a consultas médicas en consultorios privados, ya sea en farmacias o dentro de domicilios particulares.
La atención médica durante el embarazo fue la más afectada, con un aumento del 6.7%.
Sin embargo, los precios se han elevado también en hospitalización (6%), servicios de parto (6.2%) y medicamentos esenciales.
Los tratamientos para la diabetes subieron 7.5%, los antiinflamatorios 7.2%, y los hormonales y anticonceptivos 6.7%.
La inflación médica general alcanzó el 13.3% en 2024 y se proyecta que será de 14.9% para 2025.
Lo anterior, de acuerdo con la firma consultora WTW.
La tecnología médica, el costo de los insumos y el desvío de pacientes hacia el ámbito privado explican este fenómeno.
En palabras de Hernández Lezama, la situación actual se explica por las leyes de oferta y demanda.
A mayor demanda en el ámbito privado —potenciada por la debilidad del sistema público—, mayores precios.
El equipamiento avanzado en hospitales particulares, el encarecimiento de insumos y la necesidad de recuperar rápidamente las inversiones han hecho que el costo final recaiga directamente en los pacientes.
Además, la falta de presión social para exigir un sistema de salud robusto ha contribuido a consolidar este nuevo modelo de atención.
Hemos convertido a los servicios públicos en una opción limitada y los privados, una necesidad costosa.
La principal preocupación de los expertos es que esta tendencia, de no revertirse, profundice la desigualdad en el acceso a la salud.
Quienes no puedan cubrir el costo de una cirugía, tomografía o tratamiento especializado quedarán expuestos a complicaciones severas sin respuesta institucional.
Los datos más recientes sugieren que el sistema ha entrado en una etapa de dependencia del sector privado.
Esto cambia por completo la lógica de acceso al derecho a la salud en México.
Mientras no se refuercen las capacidades públicas, el país podría encaminarse hacia un modelo sanitario cada vez más segmentado y excluyente.
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