A solo un par de horas de Guadalajara, en el municipio de Cuquío, Jalisco, se esconde un rincón natural que parece sacado de un cuento: pozas de aguas termales que brotan directo del río, rodeadas de naturaleza, sin albercas artificiales, sin filas y, lo mejor… ¡sin costo!
Este paraíso se conoce como el Río Verde de Cuquío.
Un sitio donde el agua alcanza los 42 °C y algunas de sus pozas llegan a medir hasta cuatro metros de profundidad.
Aquí puedes nadar, relajarte o simplemente disfrutar del paisaje.
Todo de forma natural, sin instalaciones ni complejos turísticos.
¿Qué encontrarás en estas aguas termales?
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El Charco de la Vaca: con cascadas tibias y pozas ideales para nadar.
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La Pila: una poza profunda con agua cristalina, perfecta para un buen chapuzón.
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Tinas escondidas entre las piedras para quienes buscan un baño más privado.
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¿Cómo llegar desde Guadalajara?
El camino te lleva por la carretera a Saltillo, y luego un desvío hacia Cuquío.
Son unos 96 kilómetros desde Guadalajara, lo que equivale a unas dos horas en auto.
Algunas zonas requieren caminar, así que lleva calzado cómodo.
De noviembre a mayo es la mejor época para visitarlas, ya que se evitan lluvias y caminos fangosos.
Eso sí, en Semana Santa suele haber más visitantes, pero fuera de temporada alta, podrías tener este paraíso casi para ti solo.
Tips para la aventura en estas aguas termales:
No hay baños, ni tiendas, ni restaurantes, así que prepárate con todo lo necesario:
- Zapatos para caminar
- Traje de baño y toalla
- Comida y agua
- Bolsas para tu basura
- Muchas ganas de cuidar la naturaleza
Además, si te sobra tiempo, puedes darte una vuelta por el centro de Cuquío.
El pueblo tiene encanto colonial, comida típica deliciosa y un ambiente tranquilo que vale la pena conocer.
Así que ya sabes, si buscas un plan diferente, barato y muy relajante, estas aguas termales escondidas te están esperando. ¿Te animas a descubrirlas?
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