Foto de Archivo
En la edición número diez del Hay Festival Querétaro, el escenario no solo fue tomado por grandes nombres de la literatura mundial, sino también por una nueva generación de escritores y pensadores que están moldeando el diálogo cultural del presente, lo cual fue analizado por Carlos Raphael de la Madrid.
El joven autor mexicano con mirada aguda y lenguaje claro, propuso una lectura distinta del festival; la de un espacio vivo donde la palabra sigue teniendo poder.
Para el también especialista en literatura creativa, el Hay Festival es mucho más que una celebración artística. Es un espejo de las tensiones, aspiraciones y preguntas que atraviesan a la sociedad actual.
“Lo fascinante de Hay Festival es que demuestra que la literatura no vive aislada; es un espejo que dialoga con la política, la ecología, la tecnología y la vida cotidiana”, afirma con convicción.
De los cuatro días que duró el festival —del 4 al 7 de septiembre—, Carlos Raphael de la Madrid habló de cómo escritores como Chimamanda Ngozi Adichie, Juan Villoro o Katherine Rundell abordaron los retos del mundo contemporáneo desde distintas trincheras, la narrativa, el periodismo, la ciencia, la sostenibilidad o la inteligencia artificial.
Pero lo que más lo impresionó no fue solo la presencia de estas figuras, sino el diálogo intergeneracional e interdisciplinario que se dio en cada encuentro.
Para él, lo valioso no está únicamente en los nombres, sino en la forma en que la literatura se expande hacia otras formas de conocimiento.
“Más que un evento, el Hay Festival es un laboratorio vivo donde la literatura se entrelaza con otras disciplinas para replantear el sentido de lo humano”, reflexiona.
En su edición 2025, reunió a más de cien invitados nacionales e internacionales y congregó a más de 35 mil asistentes presenciales, con miles más siguiéndolo en línea.
Cifras que, para Raphael, no son solo estadísticas, sino un testimonio del impacto real de la cultura cuando se comparte de forma plural y abierta.
El informe del comité organizador de este año coincide con su visión: la cultura, cuando se descentraliza y se pone al alcance de todos, transforma.
Carlos Raphael de la Madrid también puso énfasis en el papel de los jóvenes creadores, quienes encontraron en el festival un espacio para debatir, crear y compartir nuevas formas de narrar el mundo.
“Los espacios abiertos a nuevas voces nos recuerdan que la literatura no es solo memoria, sino también futuro”, comenta.
En este contexto, su participación no se limitó a observar: fue una presencia activa que cuestionó, dialogó y aportó ideas.
Su visión representa a una generación que ya no espera el permiso para participar, sino que toma la palabra con naturalidad, conscientes de que su voz también construye el presente.
el joven escritor resume el espíritu del Hay Festival Querétaro 2025 con una frase sencilla pero poderosa: “Aquí, la palabra no es un punto final, sino un punto de partida”.
En su mirada, este festival no solo celebró una década de existencia, sino que reafirmó su vocación de ser un espacio donde las ideas no se estancan, sino que provocan, inquietan e inspiran.
Y en ese movimiento, hay jóvenes como él dispuestos a seguir escribiendo lo que viene.
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