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Estudiantes del IPN Guanajuato crean biofiltro con cáscara de naranja que elimina hasta 95% del cromo en aguas residuales

Lo que normalmente termina en la basura podría convertirse en una solución ambiental. Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), campus Guanajuato, descubrieron que la cáscara de naranja tiene la capacidad de remover hasta el 95% del cromo presente en aguas contaminadas provenientes del curtido de piel, uno de los procesos industriales más comunes en la región.

La investigación se desarrolla en la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería Campus Guanajuato (UPIIG), donde el equipo estudia las propiedades de bioadsorción de la cáscara para eliminar metales pesados.

El foco principal es el cromo hexavalente [Cr(VI)], un compuesto altamente tóxico y cancerígeno que puede causar daños pulmonares, hepáticos y renales.

¿Cómo funciona este biofiltro con cáscara de naranja?

Itzel Valeria Sánchez Centeno, integrante del proyecto y estudiante del IPN, explicó que el proceso inicia con un pretratamiento: secado, lavado y trituración de la cáscara.

Una vez lista, se coloca en columnas donde pasa el flujo de agua contaminada.

La cáscara actúa como una esponja natural:

  • Absorbe iones de cromo trivalente (Cr3+)

  • Retiene hasta el 95% del contaminante

  • Permite separar posteriormente los iones mediante un proceso llamado desorción

El prototipo utiliza contenedores de acrílico conectados con tubos de PVC, ubicados al final del proceso de curtido, justo donde se concentra la mayor cantidad de partículas de cromo.

Otra ventaja es que la cáscara puede reutilizarse, lo que reduce costos y genera un sistema más eficiente y sustentable.

El IPN da una alternativa económica y circular

Este proyecto no solo es innovador, también es accesible.

Según el equipo de investigación, métodos tradicionales como la electrocoagulación resultan costosos y demandan mucha energía.

En cambio, este biofiltro requiere materiales asequibles y fomenta la economía circular, al aprovechar residuos orgánicos como la cáscara de naranja.

Además, el grupo continúa explorando variantes con cáscara de coco, cacao y carbón, con el objetivo de mejorar aún más la absorción del contaminante.

Ciencia con impacto ambiental

Lo que inició como un proyecto académico ahora apunta a convertirse en una solución real para uno de los problemas ambientales más importantes de la industria del cuero.

Si algo demuestra este desarrollo es que la innovación también puede oler a cítrico… y que el futuro sustentable puede comenzar con una simple naranja.

Con información de El Sol de León.

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