La economía circular está tomando fuerza en el Estado de México, donde artesanas y empresas están dando una segunda vida a uniformes en desuso, transformándolos en productos útiles y reduciendo el impacto ambiental.
En un contexto donde los residuos textiles son uno de los principales contaminantes solo detrás de otros grandes rubros, iniciativas como esta buscan cambiar la forma en que se producen y desechan las prendas.
Economía circular: una respuesta al problema textil
En Toluca, empresas como Nestlé han comenzado a replantear el destino de sus uniformes. Antes, estas prendas eran destruidas, pero ahora se convierten en materia prima para nuevos productos como edredones y maletines.
El proceso consiste en reciclar las telas y convertirlas en hilo, que posteriormente es trabajado por artesanas mexiquenses. De esta manera, no solo se reduce la cantidad de residuos, también se genera una cadena de valor que beneficia a comunidades locales.
El impacto es relevante si se considera que fibras como el poliéster o el nylon pueden tardar hasta 200 años en degradarse. Además, la industria textil es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono y consume grandes cantidades de energía y agua.
Por ejemplo, fabricar una sola camiseta de algodón puede requerir hasta 2 mil 700 litros de agua.
Artesanas y sostenibilidad: transformar para generar valor
Más allá del reciclaje, esta iniciativa también pone en el centro el trabajo artesanal. Las piezas elaboradas incluyen un código QR que permite conocer la historia del uniforme reciclado y de las mujeres que participaron en su transformación.
Solo en el último año, se reutilizaron más de 500 kilogramos de uniformes, que se convirtieron en 300 edredones matrimoniales destinados a sectores vulnerables.
De acuerdo con especialistas, la economía circular busca alargar la vida útil de los productos mediante tres acciones clave: reducir, reutilizar y reciclar.
Además de disminuir residuos, este modelo impulsa la innovación, crea empleos y promueve un uso más eficiente de los recursos.
En un mundo donde “usar y desechar” ha sido la norma, estas iniciativas muestran que otra forma de producir sí es posible.
Con información de El Sol de Toluca.











