El saneamiento de las finanzas municipales en Cuernavaca ha pasado de ser una meta técnica a una necesidad de justicia social. Bajo esta premisa, la síndica Paula Trade Hidalgo ha impulsado una reingeniería administrativa que prioriza la liquidación de deudas históricas con extrabajadores y el manejo escrupuloso de los recursos públicos.
Este cambio de paradigma busca erradicar la opacidad en los procesos de pago y sustituir la inercia burocrática por un sistema de atención que responda a los tiempos y necesidades reales de la población. Para la funcionaria, la eficiencia no es una métrica aislada, sino el resultado de una presencia constante en el territorio y un compromiso con la legalidad.
Justicia laboral como pilar de la gobernanza
Un punto de inflexión en su gestión ha sido la activación de fondos federales destinados a finiquitos y laudos, los cuales permanecían inactivos debido a deficiencias en la ejecución previa. La sindicatura implementó un protocolo de contacto directo con sindicatos y beneficiarios para garantizar que el recurso llegara a las manos correctas sin intermediarios ni demoras injustificadas.
Trade Hidalgo ha sido enfática en que el servicio público debe trascender los límites físicos del palacio municipal: «Gobernar ya no es estar sentado en un escritorio firmando documentos; como funcionarios públicos, debemos tener sentido de responsabilidad y resolver más allá de la oficina», afirma, subrayando que la resolución de estos pasivos es fundamental para la estabilidad económica del ayuntamiento.
Colaboración ciudadana y rescate del entorno
El orden financiero se complementa con una estrategia de corresponsabilidad que busca involucrar a los ciudadanos en el mantenimiento de su ciudad. A través del esquema “Enchúlemos Cuerna”, la sindicatura ha facilitado que empresas y vecinos participen activamente en la rehabilitación de parques y plazas.
Este modelo de gestión compartida optimiza los tiempos de respuesta y permite que el presupuesto se destine a otras áreas prioritarias de la infraestructura urbana.
La síndica sostiene que la eficacia de estos programas depende de la claridad en el trato con el habitante: «Hay que dedicarles tiempo a las personas, no nada más escucharlas, también que nos escuchen, explicarles los procesos y las razones».
Hacia una nueva cultura de servicio público
La modernización de la sindicatura incluye la apertura de canales digitales para la atención ciudadana, permitiendo un monitoreo en tiempo real de las demandas sociales.
Al eliminar las barreras entre el funcionario y el administrado, Paula Trade Hidalgo ha logrado agilizar procesos legales y administrativos que anteriormente tomaban meses. La visión a largo plazo es consolidar una institución que sea percibida como un aliado técnico y no como un obstáculo administrativo.
Al concluir, la funcionaria reafirma que su prioridad es mantener una política de puertas abiertas, donde cada peso del erario se traduzca en una mejora sustancial para el orden y la calidad de vida en Cuernavaca.
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