Irapuato, Guanajuato, tiene una historia que se puede contar a través de una fruta. Mientras otras ciudades mexicanas son reconocidas por sus monumentos, arquitectura o acontecimientos históricos, esta localidad del Bajío construyó parte de su identidad alrededor de las fresas.
No se trata únicamente de un producto agrícola. Las fresas de Irapuato están presentes en su gastronomía, sus celebraciones, sus negocios familiares y hasta en la manera en que la ciudad se presenta ante los visitantes.
Pero ¿cómo llegó una fruta originaria de Europa a convertirse en uno de los símbolos más reconocidos de Guanajuato?
Todo comenzó con 24 plantas de fresa
La historia se remonta a 1852, cuando Nicolás Tejeda introdujo en Irapuato las primeras 24 plantas de fresa procedentes de Francia.
Curiosamente, aquellas plantas fueron sembradas cerca del río Silao con fines decorativos, sin imaginar la importancia económica que adquirirían.
En 1858 comenzaron los primeros cultivos comerciales. Con el paso de los años, productores y empresarios locales encontraron una oportunidad para distribuir las fresas hacia otras regiones del país.
La llegada del ferrocarril facilitó su comercialización y permitió que la fruta alcanzara nuevos mercados.
Durante la década de 1960, Irapuato consolidó su reconocimiento como la Capital Mundial de las Fresas, una denominación que permanece profundamente ligada a su identidad.
De los campos de cultivo a un negocio millonario
La importancia de las fresas no se limita a su historia.
De acuerdo con información de la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior de Guanajuato, las exportaciones estatales de fresas frescas, congeladas y procesadas alcanzaron aproximadamente 28 millones de dólares durante 2025.
Irapuato concentró el 76.1% del valor exportado, equivalente a alrededor de 21 millones de dólares.
El volumen estatal superó las 13 mil 708 toneladas, lo que representó un crecimiento de 13.4% respecto a 2024.
Estas cifras muestran cómo una tradición agrícola puede convertirse en una actividad comercial con alcance internacional.
Fresas con crema, mermeladas y una tradición que se come
Visitar Irapuato también significa descubrir las distintas maneras en que sus habitantes aprovechan esta fruta.
Las tradicionales fresas con crema son uno de los productos más conocidos, pero la oferta gastronómica incluye mermeladas, fresas cristalizadas, helados, bebidas y diferentes postres.
La industrialización de la fresa también forma parte de la historia local. Pedro Vargas Covarrubias fue uno de los pioneros en elaborar productos derivados mediante su empresa Productos Fresva.
Con el tiempo, esta actividad abrió oportunidades para negocios familiares, comerciantes y productores que encontraron en la fruta una forma de preservar la tradición y generar ingresos.
Una fruta que también atrae a miles de turistas
La relación de Irapuato con las fresas es tan importante que la ciudad organiza celebraciones dedicadas a este producto.
La Feria de las Fresas se ha convertido en uno de sus acontecimientos más representativos.
En su edición de 2026 reunió a más de 500 mil asistentes y generó una derrama económica superior a los 206 millones de pesos, según cifras del gobierno municipal.
Además, el Festival de la Fresa ha incluido actividades gastronómicas, recorridos por cultivos, talleres y experiencias que permiten conocer de cerca el trabajo de los productores.
Mucho más que la Capital Mundial de las Fresas
Aunque su producto más famoso es una fruta, Irapuato también cuenta con plazas históricas, espacios culturales y una oferta gastronómica que va más allá de los postres.
La ciudad ha encontrado en su identidad fresera una herramienta para promover el turismo, atraer visitantes y dar visibilidad a sus productores.
Su historia demuestra que una actividad agrícola puede convertirse en un elemento cultural que atraviesa generaciones.
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Una historia que comenzó con 24 plantas y sigue dando frutos
Más de 170 años después de la llegada de aquellas primeras plantas, las fresas siguen siendo una parte esencial de Irapuato.
Lo que comenzó como un pequeño cultivo terminó convirtiéndose en una actividad económica, una tradición gastronómica y un motivo de orgullo para sus habitantes.
Porque en Irapuato las fresas no son solamente una fruta: son parte de la historia de la ciudad.











