Gerda Gruber: medio siglo creando refugios escultóricos en México

Gerda Gruber: medio siglo creando refugios escultóricos en México
Gerda Gruber: medio siglo creando refugios escultóricos en México

La artista visual Gerda Gruber (Bratislava, 1940) cumple medio siglo de trayectoria en México y lo celebra con una gran retrospectiva en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO).

La exposición, titulada Entre verde y agua, reúne 113 esculturas y 30 dibujos creados desde los años 70 hasta hoy, y permanecerá abierta hasta febrero de 2026.

Después, la muestra viajará a la Ciudad de México para presentarse en el Museo de Arte Moderno.

Semillas que son refugio

El trabajo de Gruber parte de una idea poderosa: la semilla como refugio de vida y conocimiento.

Sus piezas evocan nidos, árboles, barcas y elementos de barro inspirados en culturas prehispánicas.

“El barro tiene un poder único, es materia viva”, asegura la artista, quien vive en México desde 1975.

Para ella, los materiales no son un fin en sí mismos, sino un medio para hablar de protección y preservación, un hilo conductor que atraviesa toda su obra.

Más allá de la estética, su trabajo es también un llamado a reflexionar sobre la desconexión del ser humano con la naturaleza y el deterioro del paisaje.

Gruber, que vive en un pueblo de Yucatán rodeada de árboles, insiste en la importancia de educar desde la infancia para despertar conciencia ambiental.

Piezas destacadas de Gerda Gruber

Entre las obras que conforman Entre verde y agua se encuentra Navegar hacia… (2020-2022), una canoa hecha con bambú, manta y 700 piezas de arcilla en homenaje a las víctimas de la pandemia en Yucatán.

También se incluyen proyectos como Campo magnético, una intervención vegetal con árboles neem en una escuela pública, así como su reciente Catálogo de semillas y Capullo (2023).

La curadora Daniela Pérez explica que toda la obra de Gerda Gruber gira en torno a crear espacios de cuidado y refugio.

Sus materiales (bronce, cerámica, piedra, basalto o porcelana), son rescatados y transformados en nuevas formas de vida.

A sus 84 años, Gerda Gruber demuestra que el arte puede ser refugio, memoria y conciencia.

Con información de Excelsior.

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