Artesanto: un modelo de vivienda consciente para el futuro turístico de San Miguel de Allende

Artesanto: un modelo de vivienda consciente para el futuro turístico de San Miguel de Allende

El turismo global ha cambiado profundamente la vida en las ciudades, y San Miguel de Allende es un claro ejemplo. Su belleza arquitectónica, historia y vitalidad cultural la han convertido en uno de los destinos más reconocidos a nivel internacional. Sin embargo, la llegada de millones de visitantes cada año también ha generado retos que ponen en riesgo el equilibrio social y ambiental del lugar.

Los límites del turismo masivo

El modelo tradicional de turismo, basado en la explotación intensiva del territorio, ha traído consigo consecuencias visibles: encarecimiento de la vivienda, saturación de servicios básicos, desplazamiento de familias locales y fragmentación del tejido comunitario. De acuerdo con el Observatorio Turístico de Guanajuato, la ciudad recibe más de dos millones de visitantes al año, una cifra que supera ampliamente a la población residente.

En este contexto, surge con fuerza la necesidad de apostar por el turismo regenerativo, un enfoque que no se limita a reducir impactos negativos, sino que busca aportar beneficios tangibles a los ecosistemas y comunidades.

Artesanto: regenerar en lugar de depredar

Artesanto encarna este nuevo paradigma. El desarrollo apuesta por un diseño arquitectónico que respeta la escala histórica, utiliza materiales locales y dialoga con el paisaje urbano. Su objetivo no es replicar complejos turísticos genéricos, sino integrarse a la vida de San Miguel de Allende.

Lo más importante es que no busca atraer visitantes temporales, sino residentes de largo plazo con afinidad por la cultura, la sostenibilidad y la integración social. Este modelo redefine la figura del “habitante” en destinos patrimoniales, priorizando la pertenencia y el compromiso comunitario por encima de la especulación inmobiliaria.

San Miguel necesita proyectos que se sumen en lugar de restar. Artesanto es un ejemplo de cómo el desarrollo urbano puede convertirse en un aliado del turismo regenerativo, asegurando que la ciudad siga siendo un lugar vibrante, habitable y auténtico para el futuro.

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