Categorías: Gastronomía

Entre agaves y alambiques: así se vive la ruta del tequila en los Altos de Jalisco

Hasta donde alcanza la vista, los Altos de Jalisco se pintan de azul con las pencas del agave. Bajo un sol intenso y sobre terrenos áridos, esta planta sostiene buena parte de la economía regional y da origen a uno de los símbolos más reconocidos de México: el tequila. Hoy, además de agricultura y ganadería, la zona comienza a abrirse al turismo gracias a su riqueza cultural y productiva.

Del agave al vaso en la ruta del tequila

El tequila solo puede elaborarse con Agave tequilana Weber variedad azul, una planta que tarda entre seis y ocho años en madurar bajo tierra. Cuando llega el momento, los jimadores la cosechan y extraen la “piña”, que puede pesar hasta 50 kilos. A partir de ahí comienza un proceso que combina técnica y ritual.

En casas tequileras como Trujillo, una de las más grandes de la región, el agave se cocina, se tritura y se exprime.

La fermentación es clave: incluso se cuida el ambiente sonoro, pues aseguran que la música clásica ayuda a la levadura.

Tras dos destilaciones, el tequila queda listo para embotellarse, siempre respetando la norma de entre 35 y 55 grados de alcohol.

Destilerías con historia y modernidad en Los Altos de Jalisco

Trujillo se ubica en una hacienda con más de 300 años y cuenta con los alambiques más grandes del país.

Produce exclusivamente tequila blanco, mientras que otras casas, como Fregón, combinan procesos artesanales e industriales.

Allí nada se desperdicia: la fibra sobrante del agave se reutiliza como fertilizante.

México concentra alrededor de 260 variedades de agave, pero solo cinco estados están autorizados para producir tequila.

Jalisco lidera con 125 municipios, seguido de Michoacán, Tamaulipas, Nayarit y Guanajuato. Desde destilerías como Casa Real, el tequila de los Altos viaja a mercados como Estados Unidos, Europa y Asia.

Mucho más que tequila

La ruta no se entiende sin su gastronomía. Birria, carne en su jugo, chilaquiles, café de olla y pan dulce artesanal forman parte del recorrido. Para cerrar, no faltan las carnitas ni la jericalla, un postre tradicional de la región.

El viaje comienza en Guadalajara, capital de Jalisco y punto clave para llegar a los Altos.

A menos de dos horas por carretera, el trayecto ofrece paisajes abiertos y cielos imponentes. La ciudad suma atractivos como su centro histórico, Tlaquepaque y una oferta cultural que complementa la experiencia rural.

La ruta del tequila en los Altos de Jalisco no es solo un recorrido por destilerías: es un viaje por la historia, los sabores y el paisaje de una región que resume, en un solo trago, buena parte de la identidad mexicana.

Con información de El Tiempo.

TAMBIÉN PODRÍA INTERESARTE:

El sabor ancestral de Guanajuato conquista la Feria de León 2026

Editordmx

Entradas recientes

Banco Azteca activa plan de movilidad con 200 sillas en 2026

La falta de accesibilidad en el entorno urbano de México actúa como un mecanismo de…

4 días hace

Expansión Mujeres Summit 2026: redes contra el aislamiento directivo

El aislamiento corporativo en los puestos de toma de decisiones es una constante estadística en…

6 días hace

Trabajadores migrantes enfrentan vulnerabilidad: Alejandro Martínez Araiza

Alejandro Martínez Araiza sostuvo que la situación de los trabajadores migrantes en América del Norte…

7 días hace

Green Rhino: el pan artesanal que convirtió la masa madre en una experiencia contemporánea

El pan de masa madre dejó de ser un producto exclusivo de panaderías especializadas para…

1 semana hace

El deporte como un entrenamiento para liderar: la visión de Mónica Reyes Fuchs

Diversos estudios han mostrado que el deporte moldea la mente tanto como el cuerpo. Investigaciones…

2 semanas hace

Banco Azteca premia proyectos IA creados por universitarios mexicanos

La discusión sobre la competitividad y la cobertura de los servicios bancarios en el país…

2 semanas hace