imagen tomada de oem.com.mx
En medio del ruido, los espectáculos y la modernidad de la Feria Estatal de León 2026, hay un espacio donde el tiempo parece ir más lento. Ahí trabaja Don Pedro Bárcenas Ramírez, un artesano de 73 años que, con barro y un torno artesanal, mantiene viva una tradición que está a punto de desaparecer.
Originario de Dolores Hidalgo, Don Pedro llegó a la Feria en el año 2000 con una idea clara: que la gente vuelva a valorar la alfarería tradicional. No es una tarea sencilla, sobre todo cuando él mismo asegura que cada vez quedan menos personas dispuestas a aprender y continuar el oficio.
Don Pedro es el último alfarero del Barrio del Padre Jesús que sigue trabajando el barro en el torno, una técnica artesanal heredada desde la época de Miguel Hidalgo y Costilla. Para él, esta labor es una joya cultural que hoy enfrenta el abandono.
“Ya no hay alfareros, se acabaron”, dice con franqueza. Explica que el trabajo es pesado, mal pagado y poco valorado, lo que ha provocado que muchos artesanos migren a la albañilería o la yesería. Las nuevas generaciones, asegura, ya no quieren aprender un oficio que casi no se vende.
Aun así, Don Pedro disfruta ver cómo los visitantes de la Feria se llevan una pieza hecha por sus manos, consciente de que cada vasija, jarro o plato tiene historia y cariño.
Don Pedro aprendió el oficio gracias a su tío Fausto Ramírez “El Tito”, después de abandonar la escuela siendo niño. Desde entonces, el barro se convirtió en su forma de vida. Vestido con mezclilla, mandil y sombrero artesanal, asegura que no viste lujo, sino historia.
El proceso para crear una pieza no es sencillo: buscar el barro en el cerro, limpiarlo, colarlo, prepararlo, moldearlo en el torno, cocerlo en el horno y finalmente decorarlo. Incluso para elegir un buen barro hay técnica: si al hacer un rollo con agua no se cuartea, es apto para trabajar.
Don Pedro utiliza tierra de los alrededores de Dolores Hidalgo y de la Sierra de Guanajuato. Con el movimiento constante del torno, impulsado por sus pies, transforma el barro en vasijas únicas.
Para él, el uso del plástico y el unicel ha desplazado al barro en la cocina, afectando directamente al oficio. “La comida agarra mejor sabor en barro”, afirma, convencido de que apoyar a los artesanos es también preservar la cultura.
Quienes visiten la Sala C5 del Poliforum, pueden encontrar a Don Pedro trabajando en vivo. Con una propina voluntaria, es posible llevarse una pieza fresca, recién hecha, y con ella, un pedazo de tradición que se resiste a desaparecer.
Con información de El Sol de León.
Depósito de Gráfica abre en Guanajuato como nuevo punto de encuentro para el arte contemporáneo
Quedarse sin agua por no pagar el recibo podría dejar de ser una realidad para…
Once ejemplares de fauna silvestre fueron liberados en áreas naturales protegidas de Guanajuato después de…
El talento tecnológico de Guanajuato tendrá una destacada representación internacional. Cuatro equipos estudiantiles obtuvieron su…
La eficiencia en la compra y distribución de pautas publicitarias constituye uno de los mayores…
Hay historias que provocan escalofríos, despiertan la imaginación y permanecen en la memoria mucho después…
En los últimos años, la popularidad del estado de Guanajuato ha aumentado, lo que ha…