Boyecito es uno de esos rincones poco conocidos de Querétaro que guarda una tradición impresionante: la creación de canastas artesanales colosales elaboradas a mano con materiales naturales.
Ubicado en Cadereyta de Montes, este pequeño poblado se ha convertido durante más de cuatro décadas en referente del arte canastero, donde familias enteras preservan técnicas transmitidas de generación en generación utilizando vara de sauce, carrizo y palma.
Boyecito mantiene viva una tradición artesanal única
Aquí, artesanos como Eloy Morán han dedicado su vida a perfeccionar este oficio. Desde niño, aprendió observando a maestros locales y hoy, con más de 50 años de experiencia, continúa elaborando piezas únicas que combinan paciencia, creatividad y destreza.
Las canastas pueden variar desde tamaños convencionales hasta modelos que superan un metro de altura, convirtiéndose en verdaderas obras de arte funcionales para el hogar.
Cada pieza requiere días de trabajo minucioso, por lo que sus precios parten desde los 200 pesos y reflejan el valor de un trabajo profundamente artesanal.
Cultura, gastronomía y naturaleza
Más allá de sus famosas canastas, Boyecito también ofrece experiencias turísticas atractivas.
Los visitantes pueden recorrer el Templo Santo Niño Jesús, explorar el río San Juan para actividades como senderismo o ciclismo, y disfrutar de la gastronomía local, donde destacan la tradicional barbacoa Boyé, gorditas de migajas, pulque y tortillas hechas a mano.
A poco más de tres horas de la Ciudad de México, este pueblito queretano se presenta como una escapada ideal para quienes buscan cultura, tradición y sabores auténticos.
Boyecito demuestra que, a veces, los mayores tesoros artesanales de México siguen resguardados en sus comunidades más discretas.
Con información de Guacamole.











