El Hotel Atascadero dejó de formar parte del paisaje histórico de San Miguel de Allende tras una demolición que marca el fin de uno de los complejos turísticos más emblemáticos de la ciudad.
Por más de 75 años, este recinto fue testigo de distintas etapas que lo convirtieron en un referente local. Antes de funcionar como hotel, la propiedad tuvo usos como fábrica de seda y convento, hasta transformarse en un espacio ligado al arte y posteriormente al turismo.
De refugio artístico a emblema turístico
En la década de los 40, el artista peruano Felipe Cossio del Pomar adquirió el lugar con la intención de crear una residencia universitaria para estudiantes de bellas artes.
Su visión convirtió la hacienda en un punto de encuentro para intelectuales, artistas y visitantes internacionales como Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Más adelante, en 1948, el sitio abrió como uno de los primeros hoteles turísticos de San Miguel de Allende, ofreciendo 51 habitaciones, alberca, sauna, jardines y las primeras canchas de tenis y frontón del municipio.
El fin del Hotel Atascadero y su legado histórico
Aunque el inmueble cerró a principios de 2026 bajo la expectativa de una remodelación, la reciente demolición confirmó la desaparición de este histórico espacio.
La obra cuenta con permisos de Desarrollo Urbano y del INAH, aunque hasta ahora no se ha informado qué construcción reemplazará al antiguo hotel.
La desaparición del Hotel Atascadero no solo representa la pérdida de un edificio, sino también el cierre de un capítulo importante en la historia cultural, artística y turística de San Miguel de Allende.
Con información de Periódico Correo.









