Tarimoro es de esos lugares que no aparecen en todas las guías, pero que tienen todo para convertirse en tu próximo escape favorito.
Este pueblito de Guanajuato combina naturaleza, historia y rincones tranquilos donde el tiempo parece ir más lento.
Lejos del ruido de los destinos más populares, aquí lo que sobra es calma. Entre presas, caminos verdes y aire fresco, Tarimoro invita a desconectarte y simplemente disfrutar.
Tarimoro: naturaleza, historia y sabores locales
Uno de los sitios más recomendados es la Presa del Cubo. Es un espacio amplio donde puedes pasar horas sin darte cuenta: caminar, hacer un picnic o incluso dar un paseo en lancha. Al atardecer, el paisaje se pinta de tonos anaranjados que hacen que todo valga la pena.
Otro punto imperdible es El Galán, un paraje donde los sauces se inclinan sobre el agua creando un ambiente silencioso y relajante. Es perfecto para caminar sin prisa y dejarte llevar por el entorno.
En el centro del pueblo, la Parroquia de San Miguel Arcángel destaca con su fachada de cantera rosa. A su alrededor, la vida cotidiana fluye entre la plaza y los antojitos locales. Aquí puedes probar desde gorditas y atoles hasta platillos como el encacahuatado o los tradicionales tamales de metate.
Aguas termales para desconectarte
Si lo tuyo es relajarte de verdad, las aguas termales son el gran atractivo. Muy cerca del centro está el Balneario Ejidal Ojo de Agua de Ballesteros, donde las albercas se llenan directamente de manantiales. Es económico y perfecto para pasar varias horas en agua templada.
Otra opción son las Aguas Termales de Obrajuelo, a unos 35 minutos. Aquí el agua es más caliente y el entorno natural, acompañado por un río cercano, crea una experiencia aún más especial.
Tarimoro no necesita grandes lujos para enamorar. Su encanto está en lo simple: naturaleza, buena comida y momentos que se disfrutan sin prisa.
Con información de Escapada H.











